03 Abr

Un Lugar Mágico de Merche Pasamontes

Un Lugar Mágico

 

Dedicado a todos los que hemos participado de este hermoso viaje 

Hace muchos, muchos años, en un país muy lejano sucedió un hecho extraordinario, que ha quedado en la memoria de las gentes del lugar y que pasa de padres a hijos, por lo maravilloso de lo allí acaecido. Los habitantes de ese lejano país se sentían mal y se preguntaban porqué. Tenían alimentos, ropas con que vestirse y una casa donde guarecerse. Pero a pesar de eso, no se sentían felices. A cada pregunta que se hacían sobre por qué les sucedía eso, una nueva pregunta nacía en su interior y todas las respuestas a sus por qué, se volvían reales ante sus ojos. Pero ninguna de esas respuestas contestaba sus dudas.

Pero algunos de esos habitantes, no querían conformarse sólo con eso.  Dentro de sus corazones, en lo más profundo de su ser, sabían que había algo más. Algo mejor que aguardaba en otra parte. Y sin saber como, de todos los lugares del país, algunas personas decidieron hacer un viaje, emprender una aventura a la búsqueda de aquello que les faltaba.

Y como si estuvieran guiados por una misma brújula,  pocos días después de iniciar el viaje, se encontraron todos en un lugar nuevo y desconocido. Allí les aguardaban dos personas, una bella hada y un risueño mago, que según decían las gentes del lugar, estaban llenos de sabiduría.

Aquel lugar mágico permitía a cada persona ver aquello que estaba dentro de ellos mismos. Para unos era una manantial de agua fresca, para otros una tenue luz, otros veían la inmensidad del mar, otros se dejaban llevar como movidos por una danza celestial. Y todos podían oír, el ligero tintineo ocasional de una campanilla.

Los atrevidos habitantes que allí se encontraban, se miraron por un instante, maravillados ante todo lo que se abría ante sus ojos y preguntaron al hada y al mago qué tenía que hacer para ser felices. El hada sonrió y su mirada de ojos de agua, iluminó toda la estancia y les respondió: sólo tenéis que confiar en vosotros mismos y hacer un viaje mágico con nosotros. Habrá días soleados y otros nublados, tal vez algunas nieblas, momentos fríos y otros tremendamente cálidos. El perspicaz mago les pidió que hiciesen un círculo mágico y se cogieran de las manos y de repente, con toda esa fuerza ahí generada pudieron volar, en el espacio y el tiempo.

Pasaron unos días maravillosos, con momentos de gran placer y otros de dolor, con risas puras como las de los niños y lágrimas, no sólo de dolor, sino también de felicidad y emoción. Y sobretodo, días de hermosos y profundos descubrimientos, esos hallazgos que surgen directamente del corazón y que cambian el modo de mirar el mundo.

Cuando el viaje llegaba a su fin, el hada esparció su polvo de estrellas sobre ellos y el mago les dijo: miraros. Y al hacerlo, se reconocieron. Por primera vez en su vida, se veían con los ojos del alma. Se vieron a sí mismos y a los demás, comprendieron que todo estaba en su interior, que todos eran capaces y tenían todos los recursos para hacer lo que quisieran, que sus deseos podían convertirse en realidad.

Y cuando ya se iban, llenos de felicidad y gratitud, el mago les detuvo un instante y  dijo con una voz que reflejaba una dulce ironía:

– Sólo quiero haceros tres preguntas:

  • Si no es aquí; ¿dónde?
  • Si no es ahora: ¿cuándo?
  • Si no eres tú: ¿quién?

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